El francotirador paciente, la nueva novela de Pérez-Reverte

Arturo Pérez-Reverte es un asiduo a Twitter tanto que, los domingos, invita a sus seguidores a charlar en el Bar de Lola; en su tasca virtual puedes opinar, llevarle la contra o incluso ser sancionado. Y, fue ahí, a través de un tuit cómo anunció el título de su próxima novela, El francotirador paciente, (aunque durante un tiempo jugó al despiste en la red social y dijo que se llamaba El cazador paciente). Según sus palabras es “una intriga en el mundo del arte urbano, grafiti y tal. Un artista misterioso (y peligroso) y una mujer que le sigue el rastro.”

Este último tuit le valió la reprimenda de un seguidor: “Se escribe graffiti”.  Pero no, la RAE ha aceptado grafiti, al igual que crocreta, almóndiga o arrascarse. Porque sí, porque el uso hace la norma y no hay más que hablar.

¿Por dónde íbamos? A sí, Reverte se ha lanzado a escribir sobre el grafiti, en una novela ambientada en España, Italia y Portugal, 300 páginas que han supuesto semanas de viaje y un “intenso año de curro”. El inicio de la novela se remonta a 1990 cuando dos chavales, en plena adolescencia, descubren el mundo del spray y conocen a uno de los grandes, un grafitero que bombardea la ciudad con su firma: Sniper. El protagonista es “una mezcla de Banksy y Salman Rushdie” tiene admiradores en todo el mundo y casi nadie conoce su rostro o su paradero.

Pérez-Reverte asegura que ha trabajado durante un año al lado de grafiteros españoles, portugueses e italianos; en un ambiente que alberga arte y vandalismo. “Si es legal no es grafiti”.  Reverte es un apasionado del arte, por eso no es de extrañar que haya querido investigar y conocer los códigos del arte urbano, muchas veces desconocidos para los viandantes que sólo contemplan la obra sin saber qué hay detrás de cada muro. “Es una novela de guerrilla urbana, la parte más radical del grafiti linda con la guerrilla urbana (…) Moviéndome con ellos, con esos grafiteros,  he recordado mi época de corresponsal de guerra”.

“Eran lobos nocturnos, cazadores clandestinos de muros y superficies, bombarderos sin piedad que se movían en el espacio urbano, cautos, sobre las suelas silenciosas de sus deportivas…”. Así empieza el Francotirador Paciente, una novela agresiva y llena de música;  pero tendremos que esperar al 27 de noviembre para comprobar qué impresiones ha sacado Reverte de su incursión por el grafiti y, sobre todo, saber la opinión de los críticos, pero no literarios, sino de aquellos que realmente conocen el arte urbano, quienes hacen posible que exista.

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