II Concurso Microrrelatos: Furia, Suplicar, Manos, Astro

SEMANA DEL 30 DE MARZO AL 5 DE ABRIL

 

Quisiera decirte que no…

 …Que no siento furia. Que mis manos no se unen suplicantes, en muda oración ante tu rostro impasible…

Quisiera decirte que no, que no grito al Astro rey que fulmine con su fuego a quien se atreve a profanar tu cuerpo…

Pero tú ignoras mi súplica

Mavi Tomé. mavi_tm@

 

Manos

Manos que se hunden en la arena, arrancando la furia de mi alma; manos que imploran al cielo, en muda súplica de sueños inalcanzables… Intentan alcanzar los astros, intentan alcanzar las estrellas… Se estiran… Se estiran…

Me estiro, mi boca se abre… Grito al cielo… Grito al infierno… Te imploro…

Mavi Tomé. mavi_tm@

 

Nuestro propio sentir (homenaje a mi Semana Santa):

 Aprieto los dientes, hinco el hombro con furia, sacando fuerzas de donde no hay bajo el peso del varal. Mis manos que rozan tu manto, mis ojos que te contemplan. Nueva Semana Santa, súplica sin palabras, bajo astros estelares. Y rodeándonos, un mar de gente. Pero sólos Tú y yo.

Mavi Tomé. mavi_tm@

 

Deseos ocultos para los que no saben suplicar

Aquellas eran unas manos acostumbradas a acariciar. El viejo duende, sátiro burlón, recorre con sus dedos el voluptuoso cuerpo de la durmiente cortesana… ella sueña que su cama es la frondosa hojarasca del bosque y suplica dulcemente al Astro Rey que bañe su desnudez.

Grita con furia de placer.

Marga Gil. @margaescritora

 

Un planeta desconocido

Alzó las manos al aire buscando el astro sol, mientras oía suplicar al resto de su tripulación, presos por ese extraño ejército. La furia le recomió, arrepentido por haber cambiado y desviado la órbita del inicial plan de vuelo. Ahora ya era tarde, el viaje había acabado.

Pilar Fuentes. @PilarSeelie

 

El examen

No había sido buena idea escribir las respuestas en mis manos. ¿Qué cuál era el Astro Rey? Ni idea, y la tinta se había borrado con el sudor. Otro suspenso. Mi madre se iba a poner hecha una furia. Seguro. Bueno, podía probar a suplicar, dar pena, implorar compasión…

Pilar Calderón Gálvez. @pilipuli

 

Vampiro

¿Qué astro maldito se ha interpuesto en mi camino? ¿Qué clase de maldición ha hecho que la furia corra por mis venas? No me valió suplicar… Ni defenderme con manos, uñas y dientes. Mi aliento se apagó. Despertó mi sed. Ahora pertenezco a las tinieblas. Por toda la eternidad.

Pilar Calderón Gálvez. @pilipuli

 

Entre las manos

Mientras mira a través de la ventana, cubierta por las gotas de lluvia de primavera, cómo pasa la vida por la calle;  mantiene con  furia  el  sobre cerrado  entre las manos,  suplicando a los astros que el diagnóstico no fuera el que se temía por la mirada de los doctores.

Amelia de los Ríos

 

La furia del viento

 Con la mirada en los  astros y las manos en súplica,  no puede admitir como  la furia del viento, en un abrir y cerrar de ojos ha cambiado el  paisaje;  el chiringuito desaparecido, el mar ocupando de nuevo sus territorios y el trabajo de toda una vida, bajo las aguas.

Amelia de los Ríos

 

Niebla

No sé que hay en ti, tus manos te pliegan. Suplicar, mentir, decir la verdad; puedo cambiar el orden: mentir, decir la verdad, suplicar. Demasiada furia, creo. Demasiada brusquedad. Tu miras el astro, yo la tierra.

Digo que no se que hay en ti.

Y tu cierras los ojos.

Agustín Sierra

 

Suplicar para vivir

Las manos huesudas de la otra bella dama del reino del Fuego Salvaje se crispaban intentando excarvar la tierra. El Astro Rey escupía con desprecio toda su furia, sin atender a súplicas anónimas. Pobre criatura virginal, huyendo de su tumba que huele a eternidad.

Marga Gil. @margaescritora

 

Destino adverso

Suplicar con las manos al Cielo no sirvió de nada. Cada día era una copia exacta del día anterior: el Astro rey se levantaba por la mañana y se volvía a acostar por la noche entre las montañas nevadas. Ni la furia, ni la frustración cambiaron su suerte…

Ana González Rudner

 

 Celos de amor

 El Astro contempla a los amantes que, descuidados, han dejado una ventana abierta a su amor. Suplican que nunca acabe su danza de besos, manos, suspiros… El Astro está furioso: en el gran reino del Cielo, él gobierna solo.

Ana González Rudner

 

De dioses y humanos

Nunca creí que llegara a suplicar.

Marco Antonio consiguió eclipsar al más brillante astro de Egipto y yo Cleopatra, sentí la vulgar furia de los mortales, la impotencia de ver como se escapaba de mis manos.

Nunca creí que llegara a matar.

Ángela Magno. @MagnoAngela

 

El diagnóstico

No sentí furia ni rabia, sino una calma absoluta. No pensaba suplicar o rogar, ni me encomendaría a dioses y astros. Mi camino era mío, mis manos rebosaban siembra recogida y así seguiría, como siempre. Exactamente igual que había llegado hasta allí. Viviría cada segundo, esperando el final.

Ángela Magno. @MagnoAngela

 

Cárcel para suplicar

Salió de su cápsula y vio a muchos como él, enfundados en el traje de polietileno que los mantenía con vida, donde sólo podía escuchar su respiración entrecortada por la furia. Luchó contra la gravedad apoyando sus manos en el suelo del Astro Rey. No podía levantarse.

Jesús Diego Tomé. @Diego_Tome

 

De amor y deseo

Como un astro que ilumina tu cuerpo desnudo, así te recorren mis manos en su afán de llegar a todos tus recovecos. Con furia al comienzo, y dulzura después. Hasta que te oyen gemir, suplicar y gritar poseída por un placer inabarcable que culmina en un silencio sordo.

Rafa Casielles. @rafacasielles

 

Sierva

Ante él debes mantener siempre la mirada baja, porque es como el astro rey y su poder puede deslumbrarte. Acata sin dudar todas sus órdenes y no despiertes su furia, pero si lo haces debes suplicar perdón de rodillas y con las manos en oración como ante tu Dios.

Conchi Alfaro Ojeda

 

Astro

Le llamó Astro porque sabía que sería como su padre, hermoso como una estrella. Le enseñó a tomar cuanto desease en sus manos y a calmar las furias con su mirada intensa y suave sonrisa. Sus víctimas se sentirían más seducidas que robadas por aquel niño de tan exótica belleza.

Conchi Alfaro Ojeda

 

Angustia

<<Rezar a Dios>>, me decían; <<Suplicar a cada astro>>, contradecían,  <<Creer en el destino y las estrellas>>, seguían. <<En el azar>>, otros con furia, defendían. Mientras yo, con las manos en la cabeza, me negaba a escuchar con total firmeza; confundida estaba; perdida, me encontraba.

Esther Cuenca Peña. @EstherAir

 

 Ya ni siquiera

Me asaltan los recuerdos que solo me hacen sufrir: cuando me abrazabas y tus manos jugaban. La furia me invade. Rememoro tus miradas, cuando yo, callada, comenzaba a suplicar que no pararas, que siempre me observaras.

Lamento que fueses el astro de mis días… cuando ya ni siquiera me miras.

Esther Cuenca Peña. @EstherAir

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esta entrada fue publicada en Concurso de Microrrelatos y clasificada en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Publica un comentario o deja un trackback: URL del Trackback.

Publicar un Comentario

Tu email nunca será publicado o compartido. Los campos requeridos están marcados con un *

*
*

Puedes usar estas etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>