II Concurso Microrrelatos: Ladrar, Conjuro, Melancólico, sequía

SEMANA DEL 14 AL 20 DE ABRIL

El ángel

Tuvo que ladrar como un perro para conseguir que le escucharan, entre tanta sequía humanitaria. Ni por conjuro, ni por clemencia, obtuvo un puesto. Caminó entre fracasos constantes absorto en un melancólico dolor. Frente a él un puente, tras él, una misteriosa mano que le hizo retroceder.

Pilar Fuentes. @PilarSeelie

 Sueño abstracto

Tras un melancólico viaje al recuerdo, suspiró. Entones, añoró el conjuro de sus sabrosas palabras y su mano de tacto aterciopelado, mientras una sequía de suntuosas caricias se pierden al contacto de su piel. Un perro al ladrar le hizo ver, que aun dormía. Todo había sido un sueño.

Pilar Fuentes. @PilarSeelie

 Chucho encantado

Melancólica tiene la mirada en punto fijo. Su cerebro se encuentra en sequía tras el conjuro de ayer. No se acuerda de nada. Tango vuelve a ladrar y continúa su vida. 

Curro Moreno. @fcomm2

La perfección de la extensión máxima.

Tengo la necesidad de expresar mi furia. Escupir y ladrar con la esperanza de quedarme muda. Creo un conjuro con el que suplicar una sequía de sentimientos y poder gritar con las manos. Soy una criatura melancólica. Toda carne. El astro rey de la pequeña pantalla. Repito mi danza. ¿Bailamos?

Curro Moreno. @fcomm2

 Caos

Te aburre la paz, te pone melancólico. Sin el caos, estarías en sequía de renacimientos y reinvenciones. Deja de ladrar quejas, eres tú quien crea tu propia suerte. No maldigas al mundo con tu conjuro. Eres tú quien se aferra a lo imposible. Porque, al fin, bendito sea el caos.

José Alberto García. @JoseAlberto_GP

 Jamás te lo voy a perdonar

Jamás te perdonaré agarrarme de la mano, sonreír en mitad de un beso, los abrazos, las veces que me has hecho reír, despertar y verte a mi lado… Podré ladrar melancólico por esta sequía que queda sin tu conjuro. Pero no podré perdonarte haberme dado el cielo para luego quitármelo.

José Alberto García. @JoseAlberto_GP

 Sin título

Tuve qué aprender a ladrar  porque mi voz se perdió en el vacío junto al melancólico recuerdo de tu sonrisa al despertar cada mañana . Que este poema sirva como conjuro mágico y borre recuerdos de mi cabeza. Romper mi desdicha, sequía de amor que agrieta el alma en mil pedazos.

Sara Dávila. @Sara_thinking

 La luz sangrienta.

Ladran los perros allá por el horizonte, las brujas hacen sus conjuros en la noche de la cuarta luna roja, se  tiñe la aurora de  melancólico amanecer y brota  la luz sangrienta desde las grietas que surcan la tierra reseca por la sequía,  cual heridas de la madre naturaleza.

Amelia de los Ríos

 El camino

Daniel “El Mochuelo” subió melancólico al tren, atrás dejaba el ladrar de su perros, los olores de su hogar y la sequía de futuro en su pueblo. Comenzaba una nueva vida lejos de lo que conocía, todo le parecía mágico, producto del conjuro de una bruja. Próximo destino: la capital.

Pilar Calderón Gálvez. @pilipuli

El don del lobo

Oía a los perros ladrar en la lejanía, seguían su pista.
Se enorgullecía del conjuro que lo convirtió en “Lobo-hombre” a pesar de que la sequía de su alma no le permitía sentir pena por sus víctimas.

¿Melancólico? Sí,  de las sensaciones vividas. 
Ahora el fin estaba cerca.

Pilar Calderón Gálvez. @pilipuli

 No volverás aunque lo grite al viento

La sequía de tus palabras hieren mis oídos. Escucho a un perro melancólico ladrar en mitad de la noche y me trae a la memoria un conjuro de amor imposible de cumplir. Él se ha ido y sé que ya nunca regresará a mi lado. Mi esperanza fallece sin sentido.

Marga Gil. @margaescritora

 Cruce de miradas

No seas melancólica, no te va. Eres fuerte y ladras como un perro furioso. No busques donde no puedes encontrar nada más que silencio. El conjuro de tus deseos produce sequía… Vuela a otro lugar, un sitio donde el sol acaricie tu mirada y la cruce con otro ser perdido.

Marga Gil. @margaescritora

Cuneta

Sólo sabía lanzar conjuros de alegría y dicha que llenaban el alma, pero ahora, abandonada al raso por la sequía de escrúpulos y conciencia, sólo podía ladrar. Primero confusa, luego melancólica, finalmente herida.

 Jesús Diego Tomé. @Diego_Tome

 ¿Cómo consiguió sus poderes?

Lo peor es que no se podían conocer sus intenciones, ni anticipar sus movimientos. Provocó sequías en Noruega, estadios melancólicos indefinidos en niños, conciencia cívica a los políticos. Escucharle ladrar significaba temblar de miedo por las consecuencias erráticas de sus conjuros.

Jesús Diego Tomé. @Diego_Tome

Poesía matemática

Quise resistirme, pero no podía dejar de leer. Todos mis recuerdos se multiplicaron. Sus rimas sumaron un conjuro sonoro perfecto que colmó de sentimientos divididos la sequía de mi alma melancólica. Como caricias que sosiegan al perro que ladra, sus mágicos versos restaron amargura al momento. Y desperté, renovado.

Fermín Menéndez Urbano

Repentino fin

Se presentó por sorpresa. “Debes venir conmigo”. Sus huesudos dedos formularon un conjuro que enturbió su conciencia. El ambiente se tornó árido y mustio. Fría sequía que hacía que ponerse melancólico no tuviera sentido, pues ya ni el perro ladraba en la lejanía. La Muerte había llegado, sin avisar.

Fermín Menéndez Urbano

 La magia de tu ser:

Un conjuro secreto nos ha reunido; nuestras almas melancólicas. Dos cuerpos hambrientos que se buscan, que se beben, cual bosque tras larga sequía. Y gritamos. Grito. Ladro… Porque no soy yo, son los instintos de un cuerpo que goza… Que alcanza el éxtasis…

Mavi Tomé. mavi_tm@

A las orillas del río

No puedo parar, no quiero parar. Las lágrimas rozan mi mejilla, y caen en este río melancólico, que susurra su conjuro vital. En ti no hay sequía, sólo canciones. Y grito, grito hasta romperme, cual animal herido, que ladra su dolor en la noche.

Mavi Tomé. mavi_tm@

Nuestra culpa:

Un milagro o un conjuro, algo inhumano solamente, sería lo que podría evitar esto. La sequía, las elevadas temperaturas, el aire contaminado…: nuestra culpa.

 Melancólicos y horrorizados están algunos. Siguen luchando, ladran, pero es ya tarde.  

 Este es nuestro fin… haber olvidado nuestra Tierra y los <<otros>> animales de aquí.

 Esther Cuenca Peña. @EstherAir

Esperando el final

El curandero se sentía melancólico, los años pesaban. Los ciclos se repetían en los tiempos de la tribu: sequías y conjuros, sanar y maldecir. Su totem le había mantenido fuerte,ahora le pedía ladrar y escapar, llegaba la hora de liberar su alma.

Ángela Magno. @MagnoAngela

 La gran sequía

Tras semanas deambulando melancólica la encontré metida en una jaula. Al fin tenía a alguien con quien jugar. Herida, apenas podía ladrar. El conjuro la calmó al principio, pero me confié demasiado. Primero mordió mi mano, luego el estómago y la yugular hasta que caí desplomada en el suelo.

Rafa Casielles. @rafacasielles

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