III Concurso Microrrelatos: esconder, rumbo, podrido, felicidad

SEMANA DEL 18 AL 24 DE MAYO

Juego de supervivencia

En este mundo sin rumbo los poderosos que juegan a ser Dios se esconden, mientras en sus pantallas de plasma ven pobres cogiendo comida podrida de la basura. Y mientras el mundo finge que hay felicidad, yo juego a buscar la verdad aunque me lo impidan esos cabrones.

Tomás Lobato Brotons

¿A qué le llamas música?

Me escondo tras estos muros de rap, el regaetton está podrido, la música toma un rumbo equivocado, que si Justin, que si Abraham…
Es la rima de la calle, con mi poder no habrá quien me calle.
La felicidad está en la buena rima, así se llega a la cima.

Tomás Lobato Brotons

Mi camino:

Puedo esconder este podrido corazón tras el paraguas de mi maquillaje. Puede que haga como que no escucho, como si me convirtiera en piedra. Más no es así: siento… Avanzo sin rumbo, sin saber qué me deparan mis pasos, pero sé cuál será mi destino: mi felicidad. La alcanzaré. Viviré.

Mavi Tomé Merchán

Eres un engaño

Creía que conocía el rumbo de tus pasos, creía que aceptar tu voluntad me conduciría a la felicidad. Más no era así: en un corazón podrido como el tuyo, capaz de esconder tu verdadero “yo” tras una falsa sonrisa, sólo podía aguardar la perdición. No me engañas. Ya no.

Mavi Tomé Merchán

 Amor prohibido

Marco había decidido huir, poner rumbo a otra ciudad. Estaba cansado de esconder su amor por Angeló. No quería renunciar a su felicidad, ni vivir fingiendo ser el hombre que no era. En Sicilia todo estaba podrido, corrupto, la mafia controlaba todo. Ser homosexual entre mafiosos, no estaba bien visto.

Marisa del Prado

Encontrarse

Pensaba que la felicidad se quería esconder de mí y no la encontraba. Necesitaba volver a tomar el rumbo de mi vida, que otros controlaban por mí. Me sentía culpable por pertenecer a un sistema podrido en el que todo tenía un precio. Ayudar desinteresadamente a otros me hizo encontrarla.

Marisa del Prado

Un nuevo periodo

El Líder Máximo comenzó su discurso criticando la costumbre de esconder todo lo que el régimen tenía de podrido. Anunció que iba a iniciarse un rumbo que llevaría a un nuevo periodo de felicidad. Entonces, para sorpresa de todos, el Líder Máximo sacó su pistola y apuntó a la cámara.

 Plácido Romero

La sonrisa dorada

No trates de esconder tu flaqueza, aprende de ella. Pon rumbo al epicentro de tu esencia y que el podrido ruido no apague tu luz. El miedo no es real, la felicidad es vivir con pasión y bailar bajo la tormenta. Ella me sonrió…Cariño ¿Bailamos?

 Eva Fuentes

El deseo

En mi sueño querías ser mujer, nada tenías que esconder. En la realidad no sé quién eres, aunque este cambio de rumbo me destierra. Hoy te observé durante horas. Estás tan ocupado buscándote un nombre en un mundo podrido, que se olvidó el único que te hace falta. Felicidad.

 Cristina Velázquez

Amores

La verdad es que no me gustaban sus canciones, eran de un pop empalagoso que olía a podrido. Sin embargo, no podía esconder mi cara de felicidad rumbo a cada concierto, donde él cantaría orgulloso, y yo, esperaría el final de cada tema para volver a quererlo un poco más.

 Cristina Velázquez

Inocencia

La niña rompió a llorar. Se había escondido para escapar de él, pero estaba aterrada. La realidad no era como se la habían pintado, no. En aquel momento descubrió que el mundo estaba podrido.

Caminó sin rumbo, mientras la sangre recorría sus muslos, intentando alcanzar la felicidad.

Beatriz Yolanda Lage

Tramposa

La trampa estaba preparada, la felicidad urdió un plan perfecto. Condujo sin rumbo por lugares infestados de horror y falsedad. Nadie lo habría escondido mejor que ella. En el lugar más recóndito, más podrido de su ser sembró la semilla de la duda.

Beatriz Yolanda Lage

Un final feliz

Tantos años en ese podrido silencio, resulta ser el motivo apasionante de un intenso rumbo en busca de algo más que la felicidad. Esconder mi alma en el silencio había terminado.

 Andre Alves

 Un final triste

Sigue rumbo en busca de la felicidad, en mi pasado podrido donde había escondido bien, el fondo de mi horripilante vida. ¡Esconder es el motivo de mi ser!

 Andre Alves

 Mundo gris

A menudo procuro esconder mi felicidad bajo un rictus de prudente seriedad. En este mundo, en el que la palabra crisis azota sin tregua, está mal visto mostrar alegría en público. A veces, mientras mantengo el rumbo hacia la consecución de mis sueños, incluso simulo estar podrido por dentro.

Eva Castro

 Metáfora para la vida

Si quieres encarrilar tu vida y mantener el buen rumbo hacia la felicidad debes abandonar tus miedos – me dijo mientras retiraba un higo podrido de la fuente. ¿Ves?, es como este fruto, si lo dejamos ahí, contaminará al resto y jamás conoceremos su maravilloso sabor… Entonces lo entendí.

Eva Castro

 El Paraíso del Diablo

Mientras su cuerpo se envuelve en un caparazón errático, sus fábulas embaucan a la felicidad, la invitan a un lugar inhóspito, donde las almas podridas por la codicia, juegan a esconder los cadáveres de los pobres inocentes, que por la ira de Dios fueron condenados a vagar sin rumbo.

 

Manuel Puertas Gil

 Adolescencia

Pasean sin rumbo. Se besan durante horas. Sonríen. Bailan. Hacen que nuestro hogar esté tan podrido de felicidad que a veces, incluso, me tengo que esconder en mi cuarto para no contemplar sus continuos arrumacos. No los soporto ¿Por qué no podré tener unos padres divorciados, como todo el mundo?

Raúl Clavero Blázquez

Monstruo

—¿Por qué se iba a esconder aquí un monstruo?

Mi padre, divertido, abrió la puerta del armario; un olor a podrido impregnó la habitación. Le empujé y le encerré dentro. Cuando los golpes cesaron, puse rumbo al salón, silbando con felicidad. Mi precioso monstruo tenía hambre. Busqué a mi madre.

Vanessa Proaño Puerta

Reanimación

Le hizo el boca a boca a aquel amor herido, tratando de insuflarle sentimientos de nuevo, sin esconder su desesperación por revivir un tiempo pretérito de felicidad. Al ver que el corazón, fatigado, exhalaba su último aliento, con hedor a podrido, ella desistió y puso rumbo a otra parte.

Vanessa Proaño Puerta

Praxis del campesino

No creas  hijo, no, que el rumbo es azaroso; que la noche aprieta y los días atruenan, fugaces. No olvides, no, rubricar la felicidad antes que pudra la carne; y esconder el cuello a la guadaña que todo sega. Sólo así crecerán altos los pastos de media tarde.

 Pedro Montero

 AIV…

Quizá  estas míseras letras sean pasaporte a Zornitsa, rumbo a ti. Míseras son pues, como sabes,  nunca escribo “hacia fuera”. Detesto exponerme a los focos, ya que siento lo escondido pudrirse en el atrio. A pesar de estas circunstancias, suscribo feliz nuestro pronto reencuentro. Mi rúbrica final es tu sonrisa.

Pedro Montero

 Mafias: la sangre del inocente

Aquella fría mañana, se dirigieron rumbo al colegio en sus viejas motocicletas. Allí, los hermanos Alvarado controlaban la entrada de los alumnos como cada mañana. Los maleantes no se escondieron de la multitud y acribillaron sus vidas. La felicidad de los inocentes asesinada, en un segundo, por un sistema podrido.

Ana González Rudner

http://elcomercio.pe/lima/accidentes/crimen-colegio-san-juan-lurigancho-dejo-dos-muertos-noticia-1812562?ref=nota_lima&ft=mod_leatambien&e=foto

Sentencia

Cambia tu rumbo antes de que sea demasiado tarde. El que se esconde de su propio camino o alberga  podridos propósitos jamás conocerá la Felicidad.

Ana González Rudner

Te extraño

Después de que abandonara este mundo, anduvo largo tiempo sin rumbo. Un asfixiante olor a podrido le envolvía y trató de esconder su tristeza, buscando en los recuerdos un asidero emocional al que poder agarrarse. Pero desde que ella se marchó se fue, también, su esperanza de felicidad.

Miguel Ángel Muñoz Alonso

Entre tinieblas

Se me agotó el tiempo y ya no pude enderezar mi rumbo. Sólo quería un poco de felicidad, pero la suerte me fue esquiva una vez más. Traté de esconder el hacha, aún ensangrentada, pero ya era tarde y acabé mis días en aquel podrido antro del infierno.

Miguel Ángel Muñoz Alonso

Cuento de hadas

El hada madrina le dijo:
“Si quieres encontrar la llave de la felicidad, no debes esconder tus sentimientos. Busca en el fondo de tu corazón y encontrarás el rumbo que te acercará a ella”.
Por más que hurgó, el verdugo solo encontró el hedor a podrido de trabajo tan insolidario.

 Miguel Ángel Muñoz Alonso

Pobre rico

Aunque estaba podrido de dinero, cierto día decidió dar un cambio de rumbo a su vida. Hastiado de lujo y lisonjas, decidió esconder su identidad y regalar su inmensa fortuna a quien fuera capaz de explicarle qué era la felicidad. Mas para su desgracia, siguió siendo inmensamente rico.

 Miguel Ángel Muñoz Alonso

Ambición peligrosa

Después de hacerse con el botín, la felicidad apareció en sus ojillos. Guardó la presa en su guarida, donde el olor a podrido invadía la despensa. Tras esconder su nueva pieza, la comadreja reemprendió el rumbo a la aventura. Pero al salir tropezó con maese raposo pagando cara su ambición.

Miguel Ángel Muñoz Alonso

 En busca de la felicidad

 ¡Oh, capitán! ¡Mi capitán! ¿A dónde vamos por alta mar?

Vamos sin rumbo grumete mío, pues es allí donde nos espera.

¿Qué nos espera capitán?

Por supuesto: ¡la felicidad!

¿La felicidad? ¿Dónde está?

¡Escondida! Y tristemente… podrida.

¿Podrida?

Podrida. La salvaremos de aquellos que no supieron apreciarla en tierra firme.

 Carlos Bejines López

 Decisiones

La conversación había tomado un rumbo incierto. Ni siquiera nos mirábamos y, en realidad, ya no me importaba. Él había dejado de ser él, y yo no tenía nada que esconder. A veces el camino hacia la felicidad consiste en eso: transformar un amor podrido en un simple recuerdo.

 Inma Márquez Fernández

 1912

Sus billetes tenían por destino la felicidad, pero cerca de la media noche, la penumbra fue a esconder un palacio de cristal. Al cruzar sus rumbos, acero y hielo, la bestia resultó malherida. Entre estertores, arrastró sus esperanzas al abismo y su esqueleto podrido será su lápida en la oscuridad.

 José Manuel Jiménez Martín

No me rendiré

No me quiero esconder, seguiré mi rumbo. Y aunque la manzana, y el cesto entero se hayan podrido, nunca cambiaré. Felicidad será llegar al final del camino sin dar patadas en las espinillas, aunque a mí me partan las piernas.

 José Manuel Jiménez Martín

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