III Concurso Microrrelatos: oración, oxidado, olvidar, mejilla

SEMANA DEL 11 AL 17 DE MAYO

Soledad

Me sentía viejo, me dolían los huesos oxidados por el paso de los años. Todas las noches rezaba una oración, pedía a Dios que me llevara con él. Aquella tarde me quedé dormido, un beso en la mejilla me despertó, era mi hija, su primera visita, lloré de felicidad.

Marisa del Prado

Niñez perdida

Volví a casa, nunca pude olvidar lo que paso en mi infancia. Recuerdo la primera bofetada que recibí y las lágrimas rodando por mi mejilla. Recuerdo aquella oración que rezaba cuando el miedo me asaltaba y me escondía. Baje al sótano, allí estaba mi carricoche, oxidado, olvidado como mi niñez.

Marisa del Prado

Bienaventurados los pringados

Mis oraciones no sirven de nada, pongo la otra mejilla y solo recibo más dolor. Le grito al cielo en busca de respuestas, pero como de costumbre no responde. Las deidades se han oxidado y han olvidado a sus fieles. Que el señor se apiade de nuestra ignorancia.

Tomás Lobato Brotons

El niño de madera

En un rincón me oxido, olvidado como un juguete roto. Pero un hada me despierta con una oración. Me levanto y me miro en el espejo, mis mejillas son carnosas y mi nariz respingona.
-¡Papá mírame, ahora soy un niño de verdad!

Tomás Lobato Brotons

El librero

La magia brotaba de una sencilla oración: “¡Buenos días!”. Tras el mostrador, su mejilla se alzaba automáticamente dejando paso a una tímida sonrisa. Ella entraba en la librería a diario para olvidar su historia. Él engrasaba las alas de su corazón oxidado mientras ella ponía rumbo a mundos imposibles.

 Inma Márquez Fernández

 Danza de cuerpos

Quiero que dances en mi vientre. Quiero que hagas vibrar este cuerpo que creía oxidado. Grito. Una lágrima recorre mi mejilla. Tus ojos clavados en los míos. Creí que podría olvidar este sentimiento… He vuelto a nacer bajo tu peso. Tu cuerpo. El mío. Esta es mi oración.

 Mavi Tomé Merchán

Nadie me escucha

Mis ojos se pierden en la lejanía, siento cómo una lágrima delinea mi mejilla. Dedos que se entrelazan. Labios que musitan una súplica, una oración. Creí que podría olvidar lo que un día sentí, creí que mi corazón se habría oxidado. Mas no es así. Lloro, siento, amo…

 Mavi Tomé Merchán

 El legado

De todo lo que él me enseñó, olvidé mucho. No recuerdo aquella nocturna oración oxidada, ni las batallitas de una guerra cruel. Venganzas de la memoria. Lo que de él me queda es el suave olor a manzanilla, el rojo de su mejilla y el insuperable poder de la risa.

Cristina Velázquez

Amigos de follar

“La primera vez que duermes sin follar con alguien es que la cosa es seria o el amor está oxidado”. Él jamás lo pudo olvidar. Le haría el amor cada día durante años, su oración se convirtió en religión. No quería compromiso, se despedía con un beso en la mejilla.

Cristina Velázquez

Auschwitz

Ninguna oración puede salvarte aquí, ni tan siquiera hacerte olvidar. Me empujan, en un tumulto de cadáveres andantes, hacia mi triste final. El aire regurgita el olor oxidado de las alambradas revuelto con el de la carne podrida de mi pueblo. Una lágrima cae por mi mejilla. No tengo escapatoria.

Ana González Rudner

Incondicional 

Es fácil recordar queriendo olvidar, sus oxidados recuerdos hoy no tenían un buen día, en su oración buscaba respuestas pero sólo encontraba ausencia, él la amaba, ella apenas le miraba…¡Vete de aquí, vete! Tranquilo, es martes, ella odia los martes. Cariño ¿Me dejas darte un beso en la mejilla?

Eva Fuentes

 Mi musa

Palpo en tu corazón oxidado! En mi oración intento olvidar que hago lagrimas correr por tus maravillosas mejillas, soplo con emoción para devolver color a tu corazón.

 André Alves

 Musami

Al margen de tu oxidado ser, había un olvido expectante, que con oración y bastante esfuerzo, dibujaría tu mejilla colorada con el bonito color que me gustaba ver todas las mañanas.

André Alves

 Cuando el alma se rompe

 Cada luna llena repetía la misma oración. Rezaba a las palabras como antídoto, creyendo que así podría olvidar que su mejilla seguía fría desde que ella no estaba. Sobrevivía con la ilusión de que aquel rincón oxidado del alma podría repararse. De que ella volvería. Tarde, demasiado tarde.

 Laura González Vives

 

Como matar la enfermedad

El color de esas mejillas volvía a la vida. Cuando dejó de recitar esa oración y empezó a creérsela de verdad, todo iba más sobre ruedas. Ese tumor no iba a matar su alma y mucho menos ese hospital oxidado. Decidió olvidar su sufrimiento y éste empezó a desaparecer.

 Laura González Vives

Ejecución inminente

Me sentía tan mal intentando olvidar que hasta mi alma presentó su formal dimisión de mi cuerpo. Me aferré a una oración, pero ni las plegarias evitaron que una densa lágrima cayera a plomo sobre mi mejilla. La otra bastante tenía con sujetar el oxidado revólver antes de ser detonado.

Miguel Ángel Muñoz Alonso

Alzheimer

¿Cómo vas a olvidar la oración de la Virgen del Madroñal? Niño, estás oxidado mentalmente. Ven, anda, dame un besito en la mejilla.

 Francisco Moreno

Noches de bourbon

Tenía el corazón oxidado por el rencor y el hígado embalsamado por litros de alcohol, en un vano intento por olvidar. Una herida en la mejilla refrendaba su última caída al abismo de sus lodos etílicos. Aún tuvo fuerzas para entonar su oración favorita: camarero, sírvame otra copa de bourbon.

Miguel Ángel Muñoz Alonso

Te veré en mis sueños

Era del todo imposible que la pudiera olvidar, aunque el dolor me tenía oxidado y sin esperanzas. Tomé su mano, acaricié su mejilla de piel suave, como la de un bebé. Fijó su mirada en mis ojos y me dedicó una última oración. Esta noche te veré en mis sueños.

 Miguel Ángel Muñoz Alonso

Dios

Asomó tras el primer rayo de luz, la oración había dado sus frutos. No era hombre, tampoco mujer, solo recuerdo su mejilla rozando la mía. Ya no me queda nada de aquello, un recuerdo oxidado para olvidar.

 Carlos Bejines

 Insublimación

Advienen los días como tormenta al náufrago, refugiado a este llanto de geometría oxidada. Me es imposible descansar a oscuras, pues hay sonidos que mi pecho no olvida. A veces despierto anegado en lágrimas, en desesperada oración, anhelando que el monstruo, al fin, haya huído, derramado por mis mejillas.

Pedro Montero

 Referente al caos

Ruinas. Algunos puentes envueltos en óxido se alzan, anquilosados, al horizonte. Regresan bandadas de cuervos negros, graznan escuetas oraciones, himnos de un cadáver. A menudo olvido que las caídas acaecen producto del fragor gravitacional, y mis mejillas se anclan a labios de poca fe.

Pedro Montero

Morir en tierra

Caminando entre escotas, el capitán observaba los despojos oxidados de su pequeño. Todavía se le alzaban las mejillas, sonriendo al recordar su olor a recién pintado cuando embarcó por primera vez. Miró al mar, en actitud de oración, sintiendo su alma también oxidada, olvidada y dejada a morir en tierra.

José Manuel Jiménez Martín

Morir la vida

Su rostro era imperturbable y sereno, con la mejilla oxidada por haber dejado de crear arrugas de felicidad o pesadumbre un tiempo atrás. Quizás, lo único que le quedaba era no olvidar aquella oración que le conectaba con Dios, con la esperanza de que le devolviera el tiempo no vivido.

Antonio González Rodríguez

El asalto a la Fortaleza Bastiani

Cuando sonó la alarma, el soldado bajó resollando a la armería. Le costó colocarse el oxidado peto. Mientras corría hacia las murallas, musitó la oración guerrera que no había logrado olvidar. El sudor le corría por la mejilla. La guarnición estaba preparada cuando el comandante Drogo ordenó finalizar el simulacro.

 Plácido Romero

 Detalles inadvertidos

Sus ojos verdes brillaban entre los bancos oxidados de la iglesia. Su belleza era imposible de olvidar, no así su nombre. Con cada oración que murmuraba, a Dios se le encendían las mejillas. No es justo que tan pocas personas hayan podido admirarla. Incluso Dios aprende algo todos los días.

 Mario Husillos

 Ruleta rusa

Plantado desnudo en medio de la habitación solo quería olvidar y ser olvidado. Las relaciones de una noche son muy  injustas. Con las mejillas rojas, solo fue capaz de tartamudear una oración: “es la primera vez que me pasa, debo estar oxidado”.

 Mario Husillos

 Gemelos

Juan se levanta para su oración. Otro día calcado al anterior, piensa. No puede olvidar que la cicatriz de su mejilla es el único rasgo que los diferencia. En el autobús, lo vuelve a encontrar, como cada día, frente a él, leyendo el diario. Ninguno habla.

 Rafa Casielles Restoy

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