Niños que aman la lectura ¿Cómo?

Muchos padres quieren que sus hijos se habitúen a leer aunque, muchas veces, se sienten perdidos a la hora de elegir un libro que de verdad esté adaptado a las necesidades de un niño.

En nuestra sociedad, los niños que han aprendido a hablar pero que aún no saben leer, ya manejan con soltura aplicaciones en móviles o tablets. Esto quiere decir que son capaces de entender historias simples  e identificar personajes. Dejar atrás lo tecnológico es una gran oportunidad para transmitir valores y nada mejor que un libro de toda la vida para ello.

Cuando los niños se dan cuenta de que las historias tienen un ‘inicio-nudo-desenlace’ nace en ellos una necesidad de continuar hasta el final y, poco a poco, cada vez ansían conocer historias más complejas.

Lo ideal es elegir libros cortos y sencillos que encierren alguna historia. Hay que destacar que el papel de los padres es fundamental, ellos son quienes dirigen la historia. Su deber es comentar las situaciones y los dibujos pero, sobre todo, mostrar interés para trasladarlo a su hijo.

Por supuesto, algo que no hay que olvidar es que el libro debe ser grande y resistente, para que aguante una y otra vez sin perder las páginas o los colores.

El momento más difícil es cuando ya han aprendido a leer, aquí es cuando los padres tienen que esforzarse por hacer de sus hijos futuros lectores.  Una vez que empiezan el colegio la lectura pasa a ser una obligación y muchos niños la rechazan.

¿Qué hacer para evitar esta situación?  Lo mejor es no dejarles completamente solos mientras leen, aunque parezca que ya son independientes y que no necesitan tu ayuda.  Los padres tienen que esforzarse y preguntar con mucho interés qué es lo que están leyendo, qué ha pasado con el protagonista o si les ha gustado el final.  El niño tiene que sentir que él también tiene una opinión al respecto y una madurez para discernir entre una buena y una mala lectura.

Si hacemos hincapié en la historia, los valores, lo que nos gusta y lo que no; poco a poco el niño querrá saber más, porque será consciente de que va aprendiendo cosas que no se enseñan en la escuela. Sabrá sobre lugares, situaciones y personajes que no aparecen en sus libros textos, totalmente ajenos a su rutina escolar.

Para cautivar a esos futuros lectores, los dibujos siguen siendo esenciales  pero el texto, cada vez, es más protagonista. Un buen libro de poesías, sin dejar la sencillez, puede ayudarle con su comprensión lectora y comenzar a leer frases con anticipación. También es bueno elegir libros con historias un poco más largas, para sembrar el gusanillo de la intriga y , además, dejar los libros de páginas duras en un cajón para usar libros más frágiles que les  hagan reflexionar sobre el cuidado de sus propios objetos.

Un libro ideal para niños entre dos y tres años es Ladrón de gallinas de Beatrice Rodríguez, donde los niños sólo tienen que seguir las ilustraciones. Por otro lado, cuando ya son un poco más mayores no hay nadie más adecuado que la inmejorable Gloria Fuertes para que se diviertan leyendo rimas fáciles y agradables.  Sus historias atrapan a niños de generaciones diferentes, por eso es una grande de la literatura infantil.

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